Salud

Evolución de los implantes dentales: desde el oro hasta la impresión 3D

marzo 29, 2019
Carla Roccozo

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Evolución de los implantes dentales: desde el oro hasta la impresión 3D

Los implantes dentales son un procedimiento más común de lo que solía ser hasta hace poco tiempo y la impresión 3D lo hace cada vez más fácil.

El humano es tecno-dependiente, pues la tecnología ha sido siempre un componente importante en la evolución de la humanidad. Pensando en la tecnología, en este contexto, como la sumatoria de todas las herramientas creadas por la inventiva humana para dar solución a problemas de índole médico, económico, social y productivo.

Solo para ejemplificar basta con pensar en el transporte, que vivió un punto de inflexión con la invención de la rueda; o en el procesamiento de datos, que sufrió una transformación sin precedentes con la invención del ordenador e, incluso, como la perspectiva de vida se expandió en gran medida tras el descubrimiento de los antibióticos.

Sin embargo, esto no solo aplica para los grandes aspectos de la vida diaria, sino también para los detalles que son de importancia para los individuos como los implantes dentales.

Implantes dentales en la antigüedad

Aunque la mayoría de las personas piensan que esto fue un invento realizado desde hace poco, hace 4000 años se realizaba esta práctica en la antigua China utilizando piezas de bambú tallado para colocarlas entre los dientes como reemplazo de los mismos.

Este tipo de procedimientos también fueron realizados en el antiguo Egipto, donde se encontraron evidencia de prácticas similares con metales preciosos e incluso con marfil, los cuales eran introducidos hasta llegar al hueso de la mandíbula.

Otra sorpresa fue encontrada en el año 1931, cuando un investigador encontró la mandíbula de una mujer que data del año 600 A.C. En su parte inferior se pudo observar que tres incisos habían sido reemplazados con piezas hechas de concha o caparazón.

Los inicios formales del campo

En Europa, los profesionales de la industria recolectaban los dientes de los menos privilegiados y los cadáveres para reutilizarlos en dentaduras que los necesitaran. Durante el año 1700, el Dr. John Hunter -quien trabajaba en el área- fue la primera persona registrada en documentar detalladamente la anatomía de la boca humana y comenzar el desarrollo formal del desarrollo de los implantes dentales.

Esto conllevó a que se estudiaran los diferentes materiales con que se podían realizar implantes dentales durante el siglo XIX, entre los que resaltaban el oro, la plata, el platino e incluso la porcelana y el iridio. Lamentablemente, todos estos fueron intentos fallidos pero necesarios.

Los implantes dentales en la modernidad

Durante el siglo XX, muchos doctores y cirujanos intentaron implementar una gran variedad de técnicas y materiales, pero ninguno de ellos tuvo la resiliencia a largo plazo que se busca al realizar este tipo de procedimientos.

Sin embargo, hubo avances en la materia como el uso de Vitallium -un metal biocompatible-, el cual surgió a partir de su resultado positivo en el implante de caderas. Este sistema proporcionaba mayor soporte que todos los anteriores y permitía que el implante fuese aceptado por el hueso.

Más adelante, el uso del diseño en espiral del acero inoxidable le permitía a los huesos de los pacientes crecer dentro del metal, mejorando aún más el soporte y evitando en mayor medida el rechazo del implante.

Pero el cambio que dio un giro completo a la ciencia fue el uso de implantes de titanio, los cuales tuvieron un nivel de éxito muy superior a cualquier otro material. Esto fue descubierto por el cirujano ortopédico Per-Ingvar Branemark cuando accidentalmente colocó una pieza de titanio en el fémur de un conejo.

Cuando intentó removerlo, simplemente no pudo. En ese momento, el experto entendió que el metal se fusionó con el hueso. De esa forma, se llegó al mayor descubrimiento en el campo de los implantes dentales hasta ese momento.

La llegada de la impresión 3D a los implantes dentales

Al haberse descubierto el material más compatible con la dentadura humana, los desarrollos cambiaron su rumbo hacia los métodos y estructuras que mejoren los procesos para incrementar su eficiencia y durabilidad.

Durante los últimos años, el auge de la impresión 3D y su versatilidad para el uso médico trajo como consecuencia que los estudiosos del campo se encontraran interesados en integrar esta tecnología con el área de los implantes dentales. Y aunque tomó algo de tiempo en desarrollar los sistemas en su totalidad, hoy es posible imprimir dientes de titanio por medio de esta maquinaria.

La revolución de los implantes dentales

Aunque esta tecnología tiene impresionantes usos en las áreas de cirugía maxilofacial y oral, así como en la impresión de coronas, su trabajo tiene un valor especial en lo que se refiere a los implantes dentales.

En principio, es mucho más fácil y cómoda la creación de los implantes porque no es necesario pasar por el incómodo proceso de colocar materiales que pueden cansar o incluso dormir la mandíbula, sino es cuestión de dejar que la máquina tome una fotografía 3D que toma las medidas exactas de la anatomía maxilofacial y dental del paciente, haciéndola mucho más eficiente, certera y rápida.

Esto permite que, por una parte, se pueda determinar la profundidad y el espesor del hueso para generar implantes más precisos en cualquier perspectiva que se le mire. Por otra parte, el mismo sistema reconoce dónde se encuentran los nervios y los senos maxilares, de manera que el implante coincida con ninguno de estos y se pueda realizar un procedimiento mucho más limpio en el que se disminuyan los riesgos y los inconvenientes.

Además, la tecnología permite crear una imagen que no se tendría de otra forma, la cual tiene dos ventajas. La primera es que los doctores pueden tener una guía más precisa del sitio en el que deben taladrar, y la segunda es que la imagen se mantiene en archivos digitales que podrán ser consultados nuevamente para hacer seguimiento y realizar un historial médico que cubra todos los aspectos a estudiar en el paciente.

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