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Gracias a los asombrosos efectos especiales, viajaremos en el tiempo desde el origen del universo, el Big Bang, a la actualidad. También conoceremos la terrible historia de Hipatia, un mártir de la ciencia que vivió hace muchos siglos en Alejandría.

Finalmente, el Dr. Sagan nos hablará de la guerra nuclear y de como el deber del ser humano es sobrevivir, no por nuestra especia, sino por el Cosmos, a quién le debemos la vida.

sagan_planets

cscosmos

Tenemos 2 comentarios:

  1. yosselin
    #1
    escribió el 4 junio 2010 a las 06:16:

    Como ver sobreel, y no hacer ningun aporte. Carl ha sido, es y siempre sera mi heroe

    Responder
  2. Jaime
    #2
    escribió el 6 septiembre 2010 a las 21:30:

    Los “orgasmos del intelecto” suelen producirse poco. Raramente.
    Pero cuando se dan, quien los recibe agradece la siembra, el riego, el abono y la cosecha. Esto es porque son frutos raros, incluso extravagantes, estrafalarios… pero siempre producto de la ciencia, el conocimiento adquirido o aprehendido, la observación y el error superado, el método científico, la inteligencia…
    Son (claro) otras “consciencias” las que nos los proporcionan, otras “mentes pensantes”, distintas aunque símiles a tu conciencia y a tu mente, no siempre respectivamente; como la mente y la conciencia de Carl Sagan: una mente capaz de transmitir conocimiento real mucho más lejos de su existencia, y una conciencia capaz ( pese sus errores de coyuntura) de discernir entre símbolo “protésico” y ciencia pura (y dura). ¿Será esto la “cultura de la especie”?
    Y su consciencia, su conocimiento y su herencia intelectual son nuestros, gracias a la transmisión que nos regalan (pues es un regalo) los que traen a “docuciencia” sus aportaciones y su intención divulgativa y pedagógica.
    Tan preciosos y ciertos orgasmos intelectuales merecen sin duda la pena.

    Responder

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